miércoles, 5 de junio de 2013

EL "CENTRO" DE MALA Y EL USO DEL INCIERTO VOCABLO MALLAC

Atendiendo la tercera observación propuesta por los lectores les narraré, como parte del contexto, un retazo de mis vivencias.
Una sentimental evocación
 
Pertenezco a la generación de maleños de la segunda mitad del siglo XX. Nací un día del mes de octubre del cada vez más lejano año 1950, una fecha que aún puedo recordar. El ‘abc’ lo aprendí bajo la cariñosa égida de Berta Miranda Fontana, mi inolvidable maestra, en su escuelita particular ‘Santa Teresita del Niño Jesús  que fundó en su casa del jirón Real, una vieja casona de estilo republicano. 

Recuerdo que el salón que no cobijaba tenía ventanas enormes con vistas a un bello jardín donde jugábamos durante el recreo (fue en el año 1956 y formé parte de su primera promoción de párvulos).

El Centro: la Escuela Fiscal de Varones Nº 453

Mi formación primaria, entre 1957 y 1961, fue forjada en las claustrofóbicas aulas de la Escuela Fiscal de Varones Nº 453, pero esta escuela era conocida en el pueblo como ‘El Centro’. Colindaba con la Escuela Fiscal de Mujeres Nº 461. Ambas se ubicaban en el lugar donde actualmente se yergue el I.E.I. 323, encontraban contiguas al templo y frente a una silenciosa y bucólica plaza de Armas.


Realmente es una placita muy acogedora, con una glorieta de aires orientales en la parte central rodeada por espigadas palmeras.


Imagen de la Plaza de Armas a fines de los años 70s del siglo pasado
Las aulas de ‘El Centro’, de antigua construcción, eran habitaciones de altísimas paredes de adobe sin ventanas, estaban iluminadas sólo por la luz natural que se filtraba por la puerta de ingreso y por un pequeño tragaluz cuadrado en el techo, las clases de las tardes se terminaban en una creciente penumbra. Sólo dos aulas tenían ventanas y eran las que quedaban frente al mustio patio de recreo, una de ellas estaba destinada para el quinto año y la otra para los pequeños de Transición. Así eran las añejas aulas donde recibíamos las clases.
Fue llamado ‘El Centro’ porque aquí convergían niños, púberes y adolescentes de todos los anexos o caseríos del valle, en esos lugares existían escuelas unidocentes que enseñaban sólo hasta el 2do. Año de primaria. Al “Centro” también llegaban de ‘lejanos’ lugares como Asia, Coayllo y Calango. Los estudiantes venidos de estos lugares permanecían en el pueblo en hospedajes familiares o en pensiones durante la semana. En aquella época la escasez de movilidades a esos alejados lugares era patente y con este tipo de dificultades, entre muchas otras de aspecto socio-económico, concluir la educación primaria era un verdadero logro. En Mala no existía la educación secundaria.


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Ahora hablemos sobre el topónimo MALA


El preámbulo recordatorio tiene la finalidad de dar a conocer el ambiente en el que un niño maleño era educado hace más de medio siglo y, sobre todo, porque esas escuelas primarias para varones y mujeres, hoy desaparecidas, son parte de la historia de Mala. Ahora las nuevas generaciones estarán enteradas dónde y cómo estudiaron sus padres, abuelos o bisabuelos.

Fueron en esas escuelas donde recibimos de exigentes maestros lecciones de cultura general que se impregnaron en nuestros ávidos cerebros infantiles. Entre las clases recibidas no podía faltar el tema del origen del nombre del pueblo. Los maestros nos instruyeron que el nombre del pueblo y del valle provenía del vocablo Mallac, pero sin especificar lengua. Nos enseñaron que Mallac significaba ‘El que está en ayunas’, ‘El que no ha probado bocado’ o ‘Persona de color pálido. Tres significados que nos confundían, pues no imaginábamos que nuestro ubérrimo valle haya negado alimentos a sus antiquísimos pobladores. Pero, ‘Persona de color pálido’ nos perturbaba más pues este concepto contrastaba nítidamente con nuestra tez trigueña, casi canela.

Esta teoría de significados hirientes y peyorativos fue aceptada como algo veraz, confiados en la sapiencia de los preceptores. Durante el transcurso de nuestras vidas, ya adultos, ante alguna interrogante sobre el origen del nombre de Mala respondía(mos) mecánicamente lo aprendido en las mencionadas escuelas, sin objeciones. 
 

En busca del origen del topónimo Mala

Hace algunos años, un día domingo del año 2005, leyendo el diario decano encontré entre sus páginas una entrevista a la etnohistoriadora María Rostworowski, conocida autodidacta y autora de varios libros. Una de sus respuestas me interesó sobremanera, la releí, recorté el recuadro y lo archivé.
Transcurrieron varios años. En febrero 2011, al observar el reportaje “Huacas del Sur” en un canal de cable (ver artículo del 11 de abril 2013) escuché la consabida explicación escolar, ahora en la voz del actor Gonzalo Torres afirmando que el nombre de Mala derivaba del vocablo de origen aimara Mallac1 (un añadido era la lengua de origen), además indicaba otra posible alternativa: el vocablo ‘mallao’.
Fue así, tal como menciono en el artículo de abril, al visualizar ese reportaje televisivo “Huacas del Sur” tomé la decisión, recordando la nota de la Sra. Rostworowski, de iniciar un trabajo de investigación con el fin de desmentir las falaces teorías existentes sobre el origen y significado del topónimo. 
La Piedra de Rosetta 
El recorte del diario2 que ilustra este artículo fue, guardando las distancias, mi ‘Piedra de Rosetta’ en la que se encontraba la clave para descifrar el topónimo original de Mala. Lo tomé como punto de inicio y después de más de dos años de labores y un serio trabajo de investigación, apoyado por un reconocido lingüista, se ha logrado descifrar la etimología del topónimo de nuestro valle y del pueblo.
Por lo tanto, puedo manifestarles que la teoría que aún se encuentra en publicaciones oficiales de la Municipalidad local, en revistas, diarios, documentales televisivos y en diversos portales de la web NO ES CORRECTA.
A manera de conclusión 
En la primera sección de mi libro presento un ensayo3 monográfico en el que se despeja las dudas sobre la etimología del nombre del pueblo y del valle. Como un adelanto les puedo decir que el nombre primigenio de Mala tiene su origen en una voz quechua y su significado no implica referencias absurdas como sobre el color de piel de los maleños o sobre una presunta carencia de comida.
El trabajo de investigación ha permitido esclarecer y reconstruir la etimología del topónimo originario en la lengua oriunda primitiva. Además, en el campo histórico se ha logrado detallar hechos que se han mostrado de manera confusa hasta la fecha, conclusiones que coadyuvarán a esclarecer y mantener la identidad de maleños orgullosos de nuestro pasado, de nuestra tierra. 
 
NOTAS:
1. La palabra ‘Mallac’ empleada por Pedro Villar Córdova es quechua, tal como hemos demostrado en el Apéndice ‘Malla’ del libro de mi autoría: “Mala. Valle generoso, Pueblo Milenario” (aún inédito).
2. Diario El Comercio; previamente, María Rostworowski lo había sustentado, tal cual, en uno de sus libros   publicados en 1978.
3. En el ensayo “El topónimo Mala, etimología y significado” del libro “Mala. Valle generoso, Pueblo Milenario” se esclarece de manera científica el tema.
Amigos, en el artículo "Sobre el himno de Mala y Garcilaso" (18 junio 2013) aclaramos por qué es un error intentar usar el vocablo 'mallac'.

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