domingo, 27 de octubre de 2013

LA CANDELARIA EN EL VALLE DE MALA: CALANGO

CONTRASTES EN CALANGO
Calango es un plácido pueblo de origen preinca ubicado en la cuenca media del río Mala, sobre la margen derecha. Desde esas antiguas épocas era un importante punto de confluencia de los primigenios pobladores de Mala y Chilca durante sus desplazamientos comerciales entre regiones. Antes de proseguir sus itinerarios, los caminantes prehispanos reverenciaban y ofrendaban un monolito denominado Coyllor Sayana que se consideraba sagrado.

CALANGO: MIS NOSTALGIAS

Antes de detallar el tema de este artículo, deseo compartir unos recuerdos personales. 
Muy cerca de la sagrada Coyllor Sayana y del ingreso al pueblo de Calango se encontraba esta casa de blanca fachada, con una gran puerta de dos hojas y ventanas de madera, ambas pintadas de color celeste. La casa tenía en su parte posterior un fresco huerto de frutales que descendía casi hasta la orilla del río. La casa de blanca fachada estaba ubicada al borde del polvoriento y pedregoso camino transversal: el milenario camino preinca que unía el Apu Pariakaka, la Piedra Sagrada de Calango y el Apu del valle de Mala. Este camino sería conocido posteriormente como ramal del Qhapaq Ñan.

La Casa de mis Recuerdos Infantiles en Calango
La casa, entre pelados cerros de la cordillera y en el centro de la soledad y huellas arqueológicas pétreas, era propiedad del viejo maleño Mercedes Huapaya Ávila, hermano de Susana, mi abuela paterna. Mi tío abuelo Mercedes Huapaya fue un calanguino de corazón y nunca volvió a Mala. En su casa pasé nostálgicos momentos de mi primariosa niñez cuando viajaba desde Mala a pasar mis vacaciones de verano a fines de la década de 1950. 
La Piedra Sagrada Coyllor Sayana se ubica cerca al ingreso a Calango

Recuerdo cuando el río retumbaba, cargado de turbias aguas, reflejada por los ecos de la cañada, sonido que se incrementaba durante el silencio de la noche. Pero también recuerdo los ricos desayunos con enormes motes pelados y los trozos de queso, manjares elaborados por las manos de la cariñosa tía Zoila quien, tan devota, me ordenaba seguir la procesión de la Candelaria.

LA CANDELARIA

Después de establecerse definitivamente en tierras americanas, los hispanos dispusieron que frailes y sacerdotes doctrineros católicos iniciaran el proceso de evangelización de los “salvajes indios”. Para reemplazar a los místicos íconos de los aborígenes, réplicas de la naturaleza, tildados de idólatras por esta razón los doctrineros emplearon sus imágenes cristianas.
Aparte de la cruz y del Cristo crucificado tradicional, la más utilizada fue la efigie de la Virgen María.  Una de las advocaciones empleadas por los doctrineros para imponer el cristianismo fue la denominada “Virgen de la Candelaria”. El mito religioso que surgió en las Islas Canarias sería trasladada al "nuevo mundo", en estas tierras crearon mitológicas leyendas según el lugar para explicar su “milagrosa aparición”, pero todas con un similar trasfondo. Una imagen de la Candelaria también “apareció milagrosamente” en la cuenca media del río Mala, el acontecimiento acaeció en un plácido pueblo llamado Calango, un antiguo pueblo prehispánico punto de obligada confluencia de los primigenios pobladores de Mala y Chilca: allí se encontraba una piedra sagrada.
La piedra sagrada Coyllor Sayana
LA CANDELARIA EN EL VALLE DE MALA

Desde la misteriosa aparición de la imagen en Calango, el lugar fue la sede de su culto desde el coloniaje. Aquí, durante su fiesta matronal, confluyen muchos devotos de los pueblos ubicados a lo largo de la cuenca del río y también desde Chilca. La devoción a esta imagen es, sin lugar a dudas, la más antigua en esta región; pero ¿cómo germinó y quién la promovió? 
Iglesia de la Candelaria fue erigida cerca a la Piedra Sagrada
Pedro de Alconchel


Pedro de Alconchel fue un soldado, analfabeto y sin alcurnia, nacido en una aldea de la sierra hispana. Gracias a sus destacadas acciones como trompeta de campo durante la “conquista”1 recibió los repartimientos de Chilca y Mala como encomienda en concesión. La explotación se du encomienda y diversos negocios le permitieron acumular gran fortuna. En los primeros días del año 1562, al sentir que se acercaba el fin de su existencia, dictó su testamento y, entre muchos ítems, designa al sucesor de su Encomienda2.

Alconchel nunca volvió a su aldea natal, pero nunca la olvidó y tampoco dejó de añorar a la imagen de su devoción. Esto lo demostró al disponer en su testamento la entrega de cierta cantidad de dinero ‘a la hermita de Ntra. Señora de la Candelaria’ (sic) erigida cerca al lugar en que nació. ¿Acaso esta declaración testamentaria demostraría que el impulsor del fervor por la Virgen de la Candelaria en la encomienda de Chilca y Mala fue Pedro de Alconchel?


Origen de la Virgen de la Candelaria

La devoción a esta imagen se originó en las Islas Canarias. Fue en la isla Tenerife donde exactamente nació la leyenda que aquí sintetizo:

Dos pastores guanches (denominación de los nativos canarios) se encontraron frente a la imagen de una señora en unas cuevas, sobre un profundo barranco. Como la imagen obstaculizaba el paso de su rebaño trataron de moverla pero, al intentarlo, a uno de ellos se le paralizó un brazo y el otro se causó heridas con su propio cuchillo. Asustados, los pastores corrieron a informar a su rey, éste les ordenó que trasladen la imagen hasta la cueva donde él residía. Al cargar la imagen, los pastores curaron sus heridas de manera instantánea pero, al llegar ante el rey, el peso de la imagen se incrementó. Cuando el rey, acompañado por misioneros católicos, intentó cargar la imagen no la pudo mover. Entonces, ante la sugerencia de los doctrineros, dispuso que en esa cueva se construyera un santuario para la imagen. Al erigirse el santuario, la imagen fue rodeada de candelas o candeleros, origen del nombre de la virgen, que simbolizaban la luz que emitía.


Como Tenerife era un puerto de paso obligatorio para las naves que se dirigían al nuevo mundo, esto permitió que esta manifestación religiosa se expandiera desde este lugar a estas tierras por medio de las tripulaciones y viajeros, a la par de términos del léxico ‘guanche’, como se verá posteriormente.


Aparición de la Candelaria en Calango
Este es el relato recopilado3 de la leyenda local:

“Cuentan que un pequeño grupo de personas emprendieron viaje del pueblo costero de Chilca hacia Calango. Lo hicieron por el antiguo camino, cruzando las quebradas de las estribaciones cordilleranas, que enlazaba a estos pueblos. Cuando los viajeros llegaron a un sector denominado ‘La Cuesta’, cercano a Calango, los viajeros se percataron de un inusual luminiscencia que surgía de una cueva. Al acercarse cayeron de rodillas, cegados por el fulgor y enmudecidos ante la maravillosa imagen de una Virgen. 
Imagen de la Candelaria saliendo del Templo en procesión
Al recobrarse repararon que la efigie era la Candelaria. Los viajeros decidieron regresar a Chilca con la imagen pero, al intentar el retorno, el camino se volvió abrupto, intransitable, cubierto de espinas y el prístino cielo se oscureció repentinamente por una inusitada y terrible tormenta. Además el peso de la imagen se incrementó tanto que semejaba hecha de plomo, el rostro de la imagen se tornó pálido y melancólico. Estas señales indicaron a los viajeros que retornar a Chilca fue un error, al proseguir hacia Calango la faz de la imagen recobró su bella y dulce expresión al instante, su peso se volvió etéreo, los rutilantes rayos del sol desvanecieron a la tormenta, el áspero camino se cubrió de flores que expelían embriagadores perfumes y desde el cielo llegaban bellas y angelicales melodías. Así caminaron hasta llegar a la antigua capilla de Calango, que con los años sería ampliada y es el actual lugar donde los devotos se acercan a venerarla”

Podrán observar que, como toda leyenda, el relato desborda imaginación y fantasía, pero bastó para que los doctrineros coloniales impusieran el culto a la Candelaria en los pueblos del entorno del río Mala, incluyendo Chilca.


La Candelaria de la villa de Alconchel (España)

La Leyenda de la Candelaria de la villa hispana de Pedro de Alconchel es muy similar:

Cuentan que la efigie de una Virgen fue encontrada por dos pastores (como en Tenerife) dentro de un cajón de madera enterrado a los pies de un frondoso castaño en un monte boscoso con árboles de esta especie, justo en una época que la epidemia de peste asolaba esos poblados. Relatan que la imagen curó a los infectados, lo que dio origen a una fervorosa devoción y con los años los pobladores levantaron una ermita en el lugar de aparición.
Imagen de virgen de la Candelaria
villa hispana del encomendero
Cabe mencionar que a la flor del castaño se la denomina ‘candela’; se desconoce si Alconchel la denomina Señora de la Candelaria en su testamento por esta razón o porque la imagen es la misma del archipiélago canario.

IDOLATRÍAS, LEYENDAS Y MISTERIOS

Ante lo expuesto cabe preguntarse, ¿quiénes implantaron en el valle el culto por la Virgen de la Candelaria?, ¿fue el encomendero Pedro de Alconchel o fueron los doctrineros dominicos? La clave estaría en cuál de las leyendas se asemeja más a la que se propagó en el valle del río Mala. La leyenda de Calango parece una amalgama entre la mitología tinerfeña y la de la villa de Alconchel.
Pero lo que es indudable, es que la leyenda respecto a la “milagrosa” aparición de la efigie de la Virgen de la Candelaria fue creada y utilizada por los frailes y sacerdotes doctrineros para reemplazar y contrarrestar la gran influencia de la mítica piedra sagrada de Calango4. Una clara muestra del sincretismo religioso desarrollado durante el coloniaje.
PIEDRA SAGRADA
Grabados líticos que permanecieron después de la devastación
La quilca Coyllor Sayana seguía siendo "idolatrada" por los antiguos habitantes de esta región en los primeros años del siglo XVII, por esta razón el arzobispo de Lima ordenó a un visitador devastar sus misteriosas grafías por ser “causa de idolatría”.


CODA

Cuenta mi madre Petronila Ramos Urbina, conocida como Petita, que a los pocos meses de nacer su primogénito viajó en peregrinación a Calango. Fue en febrero de 1951 y en aquellas épocas, a pesar de la relativa cercanía, para llegar a este pueblo era difícil por la ausencia de movilidades y, tanto para ir como para volver, el viaje era una pequeña odisea (merece un relato aparte).
El peregrinaje de Petita fue para presentar a la milagrosa Candelaria al recién nacido y pedirle que con su santa energía ilumine el futuro camino del niño. Puede semejar a un pasaje bíblico, pero lo que refiero es verdad.
¡Ah, sí! Olvidaba comentarles que el primogénito de Petita es este escriba.
Recordando mis días de estancia en Calango (año 1980 aprox)

AVISO
Agradeceré, amigos lectores, que en caso llegaran a emplear mis notas para labores de estudio u otros intereses sírvanse mencionar al suscrito, autor del blog y del libro, como su fuente de información en consideración a la propiedad intelectual. Gracias.

Amigos blogueros, interesados en conocer la historia de nuestros pueblos, espero sus comentarios, críticas y sugerencias.

NOTAS
1.  'Pedro de Alconchel, el encomendero de Mala’, Capítulo 7 de la Parte II (Mala en la historia) del libro Mala, Valle generoso, Pueblo Milenario (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.htmlaún inédito.
2.  ‘Sucesión en la encomienda de Mala’, Capítulo 9 de la Parte II (Mala en la historia) del libro. Es de notar que a lo largo del testamento el escribano registra, en 1562, el nombre del pueblo sólo como Mala, sin advocación a algún santo.
3.  Adaptación de la leyenda por este escriba, basado en recopilación de la Sra. María Esperanza P. de Huapaya del C.E. de Mujeres de Calango.
4.  'La extirpación de idolatrías en el valle de Mala’, Capítulo 9 de la Parte II (Mala en la historia) del libro Mala, Valle generoso, Pueblo Milenario (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html). Se transcribe informe del visitador que devastó la Piedra Sagrada.






6 comentarios:

  1. MUY INTERESANTE, PERO MUY INTERESANTE ...
    LEI UNOS CUANTOS PARRAFOS Y ME QUEDÉ PRENDADO HASTA EL FINAL...
    QUE MÁS SIGUE PORFA...

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  2. Gracias por tus comentarios, Anónimo, que demuestran tu interés por conocer la historia de mi pueblo y que el estilo algo incompleto que he dado a los artículos (para dejar a los lectores con las ansias de saber más) ha pegado. Seguiremos adelante.

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  3. Falta mucho es una bella historia de mi mamita me contaba desde pequeña en calango y es muy lindo lo poco q se ah podido leer pero le falta yo soy de calango

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    1. Es cierto, amiga Anónimo, este artículo refleja una pequeña parte de Calango, un pueblo indómito según registran las crónicas. En mi niñez, durante las vacaciones escolares, visitaba a mis tíos que residían en ese pueblo que añoro. Gracias por leer mi blog y espero lo difundas. Saludos

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  4. Le felicitó por ilustrarnos y citar las fuentes bibliográficas.

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    1. Muchas gracias, amigo Unknowm, por leer mis notas y por su amable comentario; espero su apoyo difundiendo este blog. Saludos

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